La característica más destacada de la evolución económica del mundo en los últimos dos siglos ha sido el crecimiento económico sostenido, de grandes magnitudes y duración. Un crecimiento económico extensivo e intensivo que ha implicado cambios estructurales. Este crecimiento está directamente vinculado a la industrialización, y por lo tanto afecto de manera diferente y desigual diferentes lugares sobre nuestro planeta. La desigualdad entre países y continentes diferentes solo fue adementada con la mejora en la industrialización y el crecimiento económico de unos cuantos países – en general predominan los países europeos y norteamericanos.
El crecimiento económico fue duramente interrumpido por la crisis de los años 20 lo que conllevó a una primera guerra mundial (1914-1918).
El crecimiento económico moderno abrió la puerta a diferentes pensadores economistas en diferentes momentos de la historia, con diferente protagonismo y diferentes ideales. Entre los pensadores destaca la escuela clásica (siglos XVIII- XIX) y el pensamiento de la economía neoinstitucional y evolucionista (finales del siglo XIX).
La escuela clásica, famosa y destacada por su pensador más contribuidor al capitalismo, Adam Smith, es conocida por su optimismo respecto las posibilidades del crecimiento sostenido. Con su trabajo de la “investigación sobre la natualeza y las causas de la riqueza de las naciones” Adam Smith en 1776 destaca sus bases de una economía con éxito: acción invisible del mercado (la mano invisible), búsqueda individual del máximo beneficio, división del trabajo, y la no intervención del estado en el mercado. Adam Smith contribuyó a las bases del taylorismo. –En la escuela con Adam Smith también estudiaron y desarrollaron sus ideas los “pesimistas” Ricardo y Malthus, pero vamos a enfocarnos en Adam Smith por ahora.
A los finales del siglo XIX, unos años después de Adam Smith, una nueva teoría fue introducida en contra del “no intervencionismo” de Smith: la economía Neoinstitucional y Evolucionista. Esta economía defendía que “no es el mercado que hace funcionar la economía, sino las instituciones”. Los pensadores de esta economía fueron de diferentes estatus, diferentes culturas, y diferentes orígenes. Entre sus defensores, Joseph Schumpeter nació en la República Checa, y vio con sus ojos el poder de un estado Nazi.
Hoy en día, mucho después de la época de gran crecimiento antes del crisis de los años 20, y después de dos guerras mundiales, y hundimientos y crecimientos de nuevos países, estamos en una nueva crisis; los economistas de hoy entre ellos discuten en realidad como salir de la crisis, eligiendo el camino de Adam Smith y no interviniendo, o en cambio eligiendo los pensamientos mercantilistas de un proteccionismo arancelario para defender el poder adquisitivo del país. La economía neoinstitucional comparta con los mercantilistas la idea de una intervención directa del estado, pero en otra corriente. Serán los diferentes escalas del Estado quien regularán el mercado y al mismo tiempo la economía. Aunque muchos modernos siguen pensando que las ideas de Adam Smith deben ser implantadas, ya que sin la intervención del Estado en el Mercado el proteccionismo desaparecerá y solo las empresas realmente competitivas podrán hacerse cargo del mercado, no deben olvidarse del gran papel que juega en Estado en nuestras vidas. Sin una intervención directa del Estado en el mercado, con aranceles sobre las importaciones, primeramente, muchas empresas nacionales llegarán a la ruina, ya que con unos precios mejores del exterior, también se acompaña un alto nivel de paro en el país importador. Además, con el dinero ganado de los aranceles, lo que normalmente y generalmente deben hacer los Estados es invertir su este mismo dinero en obras públicas: infraestructura, educación, sistema tributario, monetario, igualdad civil… (A. Gerschenkron).
Por el otro lado, una vía de proteccionismo firme no llevará nuestra economía actual a ningún objetivo, ya que estamos en una economía interrelacionada, de intercambio continuo, en la que una economía nacional no puede hacer frente a su demanda nacional sin el apoyo del resto de las naciones. Ej. Los Estados Unidos están debatiendo si acaso deben crear un sistema de proteccionismo frente a las industrias de acero exteriores o no. En su defensa, la industria nacional americana defiende que el coste barato de acero desde china esta elevando el nivel de paro en las industrias nacionales. La industria exportadora (China, Brasil e India) en su defensa, reclaman que un sistema de proteccionismo solo perjudicará el resto de la economía, ya que ellos se verán obligados a bajar sus precios y buscar un nuevo mercado, probablemente el Europeo. El debate sigue en cuestión estos días.
viernes, 10 de abril de 2009
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